Inmigrantes al llegar a EEUU: “Si hubiera sabido esto, no vengo”

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Beatriz Limón
Phoenix (EE.UU.), EFE
“Si hubiera sabido que iba a vivir esto, no vengo para acá”, dice a Efe el guatemalteco Norberto Marcos mientras pide unas gotas para sus ojos, rojos de no poder dormir en los últimos tres días al tener que permanecer de pie en la repleta celda en la que le metieron agentes migratorios de EE.UU.

Marcos, de 38 años, está en el refugio “Helping with all my heart” de Phoenix (Arizona), a donde las autoridades le llevaron al no poder mantenerlo detenido por la llegada de otro gran contingente de centroamericanos que cruzaron la frontera.

Lleva días con la misma ropa, un pantalón de vestir gris, una camisa de botones negra y unas botas de charol. Cuando se le cuestiona sobre su vestimenta, responde con cierta tristeza y mucho cansancio: “Nunca me dijeron por lo que iba a pasar, solo que iba a cruzar y ya quedarme en Estados Unidos”.

La misma impresión negativa es la que tiene Lady Carina, de 28 años, quien demoró doce días en cruzar México.

Salió de Guatemala con un grupo de 60 personas en un camión coordinado por un “guía” a quien le pagaron 5.000 dólares por dejarlos cerca de la frontera estadounidense.

“Cuando íbamos por México el autobús se paraba para que le diéramos dinero a personas uniformadas que se subían y que estaban coordinadas con el guía, teníamos que pagar de 200 a 500 pesos mexicanos. Si no (pagábamos) nos decían que nos iban a deportar”, relata.

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