Este año será más difícil para familias pobres obtener la “green card” y la ciudadanía.

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El presidente Donald Trump ha querido impulsar reformas legislativas para cambiar radicalmente el sistema migratorio, pero como esos ajustes no encuentran consenso en el Congreso, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y sus distintas oficinas trabajan para modificar reglas con base en actuales leyes, complicando el camino a inmigrantes de bajos recursos, principalmente, para lograr la Residencia Permanente y la naturalización.

Algunos cambios en reglas de asilo, refugio, Residencia Permanente, naturalización y visas de trabajo, entre otros, ya aplican desde el último trimestre de 2019, pero en 2020 serán reforzados por ajustes que planea la oficina de Servicios de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), impulsados principalmente por quien fuera director interino, Ken Cuccinelli.

Lo anterior forma parte una propuesta del DHS cuyos ejes fueron publicados el 21 de noviembre y aunque varias de esas 30 reglas se han ido implementando, hay otras que serán promovidas durante el primer semestre del nuevo año con impacto en trámites de asilo, visas de trabajo, el reforzamiento del sistema biométrico, así como restricciones de empleo para extranjeros con procesos de deportación abiertos. Habrá más reglas que se darán a conocer durante la primavera.

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