Los peloteros dominicanos han perdido US$103 millones por vínculo al dopaje

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 Cuando en febrero de 2009 Alex Rodríguez le dijo en ESPN a Peter Gammons que se había dopado entre 2001 y 2003 la fórmula de pronosticar estadísticas desarrollada por Bill James arrojaba que el entonces antesalista de los Yanquis terminaría su carrera con 763 cuadrangulares, uno más que el líder de todos los tiempos, Barry Bonds.

A-Rod nunca falló una prueba al uso de sustancias controladas en las 11 temporadas que jugó bajo el programa (2005-2016), pero su papel protagónico en el mayor escándalo relacionado al uso de esteroides (caso Biogenesis) le costó convertirse en apenas el cuarto hombre con 700 jonrones (les faltaron 4), le costó una fortuna y enlodó tanto su imagen como para comprometer su llegada al Salón de la Fama.

Han pasado ya 15 años desde que la MLB comenzó a aplicar un intensivo programa contra el dopaje que incluye pruebas aleatorias y suspensiones a los que arrojan positivo. Tres lustros en que carreras de inmortales quedaron sepultadas y millones en contratos fueron retenidos por los dueños de equipos. Entre los US$18,370 que en 2005 le costó al entonces lanzador Agustín Montero, primer criollo suspendido bajo la nueva política, y los US$24 millones que dejará de percibir Robinson Canó por su segundo fallo los 56 peloteros dominicanos con experiencia de MLB sancionados (28 en rosters y 28 fuera) ya han perdido en los laboratorios US$103,010,502 de acuerdo a Spotrac.

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